Es bien sabido que muchos catalanes tenemos una gran contención a la hora de reaccionar ante una discriminación lingüística. Inhibirnos: dejarlo estar, esconder la cabeza bajo el ala… Es un hábito muy arraigado. Cuando la sumisión (cambiar al castellano innecesariamente) está tan automatizada; cuando nos han inculcado que hacer un uso normal de la lengua es «antipático», superar el mal hábito requiere conciencia, voluntad y practicarlo. De hecho, según la neurociencia, parece ser que los malos hábitos no se borran, sino que se sustituyen. Nuestra propuesta, por lo tanto, es superar estas actitudes de sumisión aprendida y consolidar unos hábitos lingüísticamente saludables. Entendemos que no os hacen falta explicaciones sobre por qué es tan importante que la lengua de uso social en Cataluña sea el catalán.
A menudo nos encontramos que, a pesar de ser conscientes de que ante una situación de discriminación del tipo que sea tenemos un grado de responsabilidad, no sabemos cómo reaccionar si no vamos un poco preparados. Es por esto que hemos hecho una recopilación de algunos sugerencias para gestionar ciertas situaciones que os pueden ser más o menos familiares, tanto si sois el protagonista como un participante más. Sea como sea, no se trata de abrir un debate sobre los derechos lingüísticos de los hablantes, sino de reconducir el momento, a partir de estas propuestas, que os podéis hacer a medida.
EN ALGUNAS OCASIONES, LA DECISIÓN SOBRE EL USO DE LA LENGUA DEPENDE ÚNICAMENTE DE TI:
Te dicen: «¿Lo puede hacer en castellano que lo entiendo mejor?»
TÚ: —No te preocupes, hablaré despacio, y si hay algo que no entiendes, te lo repetiré con otras palabras.
TÚ: —Prefiero continuar en catalán, y si es necesario, te aclararé algún punto de lo que he dicho. Así lo podrás aprender.
TÚ: —Yo lo haré en catalán, así irás aprendiendo. Y tú, si lo prefieres, puedes hablarme en castellano. Al final te aclararé cualquier punto que no hayas entendido.
TÚ: —Prefiero ejercer mi derecho de hablar catalán.
EN OTRAS CIRCUNSTANCIAS, TU INTERVENCIÓN COMO PARTICIPANTE ES CRUCIAL:
La reunión de vecinos está a punto de comenzar. Alguien le pide al conductor del acto, sin ningún rubor: «¿Lo puede hacer en castellano que lo entiendo mejor?»
TÚ: —Yo le pido que lo haga en catalán, para que lo pueda aprender todo el mundo! Si algún punto no queda suficientemente claro, yo mismo me comprometo a explicárselo al terminar.
TÚ: —¡En catalán, por favor! Si no podemos hacer la reunión en catalán en Cataluña, ya me diréis dónde. (Por mi parte, me comprometo a no exigir que se haga en catalán si me establezco en su país.)
El ponente pregunta antes de comenzar: «¿En catalán o en castellano?»
TÚ: —Disculpad, ¿estáis invitando a NO hacerlo en catalán? ¡No creo que eso le convenga a nadie!
TÚ: —Perdona, en ningún sitio ponía que se preguntaría, lo normal es que se haga en catalán.
TÚ: —Esta pregunta es prescindible. Estamos en Cataluña y lo normal es que se haga en catalán.
El ponente pregunta antes de comenzar: «¿Hay alguien que no entienda el catalán?»
TÚ: —Si han entendido la pregunta, ¡quiere decir que ya lo entienden mínimamente! ¿Les privaremos de consolidarlo?
TÚ: —Si fuera el caso, debemos contribuir a que lo escuchen para irlo aprendiendo y, si es necesario, ya ayudaremos en la comprensión.
El conductor de una actividad elige «libremente« la lengua dominante para evitar un posible conflicto de los descritos más arriba que le dará pereza resolver.
TÚ: —¿Podríais hacer la reunión en catalán? Debéis saber lo importante que es que aquí la lengua común sea el catalán.
TÚ: —Si lo haces en catalán todos ganamos.
TÚ: —¿Puedes hacerlo en catalán? ¡Si hay lugares en el mundo donde se puede vivir plenamente en castellano! Pero de lugares donde se pueda aspirar a vivir mínimamente en catalán solo hay uno. Y es aquí.
TÚ: —Estamos en Cataluña. De entre los idiomas oficiales, hay uno que solo lo es aquí. Pido que se utilice.
El coordinador de extraescolares te dice que el monitor de tu hijo no sabe catalán, pero que espera que ya lo aprenderá.
TÚ: —Somos unos cuantos padres que nos preocupamos por el futuro del catalán. ¿Por qué nos ponéis en esta situación?
TÚ: —Te pido que contrates gente que ya lo sepa para poder respetar los derechos de los usuarios.
El monitor de extraescolares te dice que no se siente suficientemente seguro con el catalán pero que ya lo aprenderá.
TÚ: —Es perfecto que tengas este interés para aprenderlo. Sería importante que empezaras en este mismo momento.
TÚ: —Eres un referente muy importante. Las familias encontramos / Encuentro imprescindible que la lengua de comunicación sea el catalán.
Ves un grupo escolar. Todos los niños hablan castellano entre ellos. El monitor se dirige a ellos en castellano.
TÚ: —Me llama la atención que no utilices el catalán. ¿No les estáis privando de oportunidades?
TÚ: —¿No tienen que poder aprender catalán todos esos jóvenes?
TÚ: —¿Por qué discriminas lingüísticamente a estos jóvenes? ¿No ves que no les facilitas la inclusión?
Esperamos que entre estas propuestas haya alguna que os inspire para encontrar vuestra manera particular de mantener el catalán de la manera más asertiva. ¡Adelante!
Equipo de Català a Terrassa
