Nueva lucha para recuperar la Casa del Pueblo de Terrassa con el objetivo de hacer de ella una plaza pública. Esquerra Republicana ha iniciado una campaña de recogida de firmas para presionar al gobierno del Estado para que les devuelva la propiedad del edificio y, de esta manera, poder abrirlo a la ciudadanía.
El anuncio se ha hecho aprovechando la conmemoración de los Hechos del 4 de Septiembre de 1713, en un acto frente al mismo edificio, en la calle Cremat de Terrassa, con la participación del concejal Pep Forn, y los secretarios de ERC y Jovent Republicà, Teresa Ciurana y Arnau Rufs, respectivamente. Además de la lectura del manifiesto en el que se ha reclamado «un gobierno fuerte que haga frente al fascismo. Un fascismo que se atreve cada día más a mostrar las garras y que ataca a los colectivos más vulnerables», se ha explicado en qué consistirá una nueva campaña para «reclamar que la Casa del Pueblo sea un espacio para la ciudad y para el disfrute de todos. Queremos que esta casa que se nos arrebató hace 50 años, vuelva a ser nuestra», han clamado.
De esta manera, desde hoy ya se puede depositar la firma en los diversos papeles que el partido político dispone para tal fin y ayudar a visibilizar que es una reclamación que va más allá de un colectivo, que es una propuesta de ciudad. «Iremos montando paradas y tenemos previsto limpiar el patio y una jornada de puertas abiertas, además de utilizar una plataforma online para ampliar la recogida», ha manifestado Forn.
Batalla en el Senado para acelerar el retorno de la propiedad
Desde ERC dejan claro que aunque la reclamación es que la Casa del Pueblo vuelva a manos de su legítimo propietario, el objetivo es que una vez recuperada, se ceda el solar al Ayuntamiento de Terrassa para que «sea una plaza pública de acceso libre para realizar actividades culturales y vinculadas a la memoria histórica. Este edificio tiene mucha historia y vale la pena que la recuperemos, porque esto era un feudo cultural y queremos que vuelva a serlo», han sentenciado.
En este sentido, además de la recogida de firmas, desde ERC aseguran que han comenzado a mover los hilos en el Senado, reclamando al Ministerio de Política Territorial y Memoria Histórica que se ponga las pilas, que haga cumplir la nueva Ley de Memoria Democrática y que acelere los trámites de retorno. «No queremos que la Casa del Pueblo sea un cráter en medio de la ciudad», replican, y consideran que ahora que «se han alineado los astros, debemos aprovecharlo. Iniciamos una batalla de negociación política para que se agilice la aplicación de la Ley, y para que se nos devuelva este espacio. Queremos que se haga justicia y queremos que vuelva a ser para lo que se creó: un uso cultural y social de los terrassenses».

Confiscada por la Falange y derruida en el año 2018
Joaquim Verdaguer, en su blog, nos explica que terminada la Guerra Civil la Casa del Pueblo fue confiscada por la Falange, donde se ubicó la CNS o sindicato vertical. La finca pasó a ser propiedad de la «Delegación Nacional de Sindicatos». “En principio ocuparon la parte delantera hasta que en el año 1961 se inauguró la nueva Casa Sindical Comarcal, en un edificio de nueva planta de cinco pisos, edificado en la parte trasera de la Casa del Pueblo, con la fachada a la calle de la Unió. La parte que daba a la calle Cremat quedó abandonada y, ese mismo año fue alquilada a varios comerciantes de comestibles que instalaron puestos de venta en la planta baja, mientras que el primer piso continuó quedando abandonado».
Con la llegada de la democracia, Esquerra Republicana de Catalunya reivindicó la propiedad. El Ayuntamiento, después de muchos años de lucha, reconoció el derecho a ocupar la parte delantera. Madrid también reconoció la propiedad de ERC, pero la cuestión entró en conflicto con la Delegación Local de Sindicatos y, más cuando el edificio de la calle de la Unió fue ocupado por los Sindicatos de Comisiones Obreras y UGT. Provisionalmente y mientras no se aclaraba el desacuerdo, ERC ocupó la parte delantera de la calle Cremat, hasta que se llegó a un acuerdo y los republicanos pudieron ocupar el primer piso donde desarrollaron conferencias y mítines. En el año 2018 el Estado derribó el edificio de la calle Cremat, en un estado ruinoso, pero mantuvo la fachada.

