En la Protectora de Terrassa hay una perrita que aún espera su última oportunidad. No busca aventuras ni promesas de futuro, solo un rincón de paz, una mano que la acaricie y un corazón que la ame tal como es. Roli aún tiene mucho amor para dar, pero el tiempo juega en su contra.
La abandonaron hace cuatro meses. La dejaron atrás como quien cierra un libro antes de llegar al final o como quien se deshace de un viejo abrigo cuando llega la primavera. La abandonaron cuando más los necesitaba. No sabemos si con un adiós murmurante o sin siquiera volverse atrás. Desde entonces, su vida se ha reducido a esperar detrás de las rejas de una protectora, mirando a través del metal cómo el mundo sigue girando sin ella.
Roli tiene solo seis años, pero su tiempo se agota. Los veterinarios le han diagnosticado tumores mamarios con metástasis en los pulmones. Le quedan pocos meses de vida. Sí, pocos. Demasiado pocos para pasarlos en un refugio, rodeada de ruido, frío y jaulas, viendo cada día cómo otros perros se van con sus nuevas familias mientras ella continúa esperando un milagro.

Una lección de amor puro
Adoptar un perro enfermo no es fácil. No te acompañará durante años ni crecerá contigo. No podrás hacer planes de futuro con ella. Pero lo que sí te promete Roli es que, mientras su corazón continúe latiendo, lo hará solo por ti. El amor de un animal no se mide en tiempo, sino en intensidad, y ella aún tiene mucho amor para regalar. A pesar de su enfermedad, Roli aún quiere vivir.
Aún mueve la cola cuando ve a alguien acercarse. Aún tiene ganas de pasear, de recibir caricias, de estirarse a los pies de alguien que le haga sentir que su vida ha tenido sentido. No pide grandes lujos ni largos caminos por recorrer, solo un rincón cálido donde sentirse amada en este último tramo de su viaje.
Una doble condena: la enfermedad y el estigma
Roli no solo lucha contra el tiempo. También lucha contra una etiqueta que la persigue: es un perro considerado potencialmente peligroso. Sin embargo, su naturaleza es dulce y afectuosa. Le gusta pasear, oler el viento y sentir la compañía de quien se acerque a ella.
Pero las etiquetas pesan, y su raza indefinida, su cuerpo fuerte y robusto, hacen que muchos pasen de largo sin siquiera darle una oportunidad. Para tenerla se necesita licencia, sí. Pero lo que realmente se necesita es un corazón capaz de ver más allá del prejuicio.
Acogerla es un acto de generosidad infinita
No te costará nada. La acogida es gratuita. El CAAD Terrassa se hará cargo de sus gastos veterinarios así como de su alimentación. Pero sí te pedirá una cosa: Un lugar donde pueda descansar sin ruido, sin perros que le compitan el espacio, sin prisas. Un lugar donde pueda sentirse la única reina de un mundo que la ha ignorado, y donde su cuerpo, a pesar de la enfermedad, pueda encontrar paz.
Si crees que puedes ser su última familia, si quieres regalarle el afecto que merece, contacta con la Protectora de Terrassa a través de las redes: @protectoraterrassa (Instagram) o @ProtectoraTrrss (X). También están en Facebook.
Roli aún espera su segunda oportunidad. No la dejemos irse sin saber qué significa ser amada.

