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Uns otros 5 millones para eliminar el amianto y mejorar la salud en Terrassa

La ampliación de las ayudas de la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC), con casi 4,9 millones de euros destinados a la retirada del amianto de los edificios, supone una oportunidad clave para proteger la salud de las personas, mejorar las viviendas y dinamizar la actividad profesional en la comarca. Pero, ¿por qué esta medida es especialmente relevante para el Vallès Occidental y para Terrassa en particular?

Según el censo de cubiertas de fibrocemento de Cataluña, elaborado por el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña, en Terrassa hay aproximadamente 1.160 cubiertas, con un peso total de más de 11.000 toneladas. Se trata, pues, de una de las ciudades del Vallès Occidental con más potencial de beneficio con esta nueva línea de ayudas. Las subvenciones permiten que particulares, autónomos, comunidades de vecinos y entidades locales puedan cubrir los gastos de retirada, transporte y tratamiento de los residuos con amianto, garantizando que todo el proceso se realice de manera segura y homologada.

El objetivo de estas medidas va más allá de la mejora de los edificios: se trata, sobre todo, de proteger la salud pública. La retirada de cubiertas de fibrocemento en mal estado reduce la exposición a fibras de amianto, responsables de graves enfermedades respiratorias, y contribuye a crear entornos más seguros y saludables para todos. Y esta acción sobre los edificios tendrá un impacto directo en la calidad de vida de la ciudadanía, especialmente para comunidades de vecinos y propietarios particulares, un objetivo importante y que desde la delegación del Cateb (Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona) en el Vallès Occidental, trabajamos formando parte de la Mesa de Erradicación del Amianto del Ayuntamiento de Terrassa.

En definitiva, estos 4,9 millones de euros representan mucho más que una inversión económica: son una palanca de transformación para Terrassa y para un Vallès Occidental más seguro, sostenible y saludable. Y en este proceso, los arquitectos técnicos tienen un papel clave para garantizar que las ayudas lleguen donde más se necesitan y que las actuaciones se realicen con criterios profesionales, eficientes y de calidad.

Vanessa Ballester Calvo, delegada del Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona (CATEB) en el Vallès Occidental

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