MónTerrassa
El tren que necesitamos: seguridad, inversión y futuro para Terrassa

Desgraciadamente, estos últimos días el tren vuelve a ser protagonista de la actualidad por las peores razones posibles. Desde estas líneas quiero hacer llegar todo el apoyo y consuelo a las víctimas y a los familiares de los trágicos accidentes ferroviarios de Adamuz y de Gelida, así como a los miles de usuarios afectados por la grave crisis de Rodalies. Ante esta situación, no basta con investigaciones: se necesitan decisiones políticas valientes para garantizar la seguridad y la calidad del servicio a todas las personas que viajan cada día para ir a trabajar o a estudiar.

Más allá de las causas técnicas que determinen las investigaciones, es necesario hablar de un modelo fallido. Una parte fundamental de la responsabilidad recae en la pulsión privatizadora y en la liberalización de un servicio que debería ser cien por cien público. Cuando el beneficio económico pasa por delante del servicio social, la seguridad y el mantenimiento salen inevitablemente perjudicados. Esto lo saben bien los trabajadores y trabajadoras del sector, que año tras año reclaman más plantilla, inversión y planificación sin obtener respuesta.

La falta crónica de inversiones por parte de Adif, Renfe y de los sucesivos gobiernos ha llevado a Rodalies a una situación límite. Nos encontramos ante el único sistema de transporte público en Cataluña que pierde usuarios mientras el resto ganan. No es una casualidad, sino el resultado de una desinversión sistemática que acaba castigando, una vez más, a la clase trabajadora y los territorios.

Es necesario un verdadero plan de rescate de Rodalies. Se debe garantizar una gestión pública directa y establecer un plan de inversiones estable que modernice la infraestructura, mejore la frecuencia de los trenes y refuerce la seguridad. Apostar por el ferrocarril es apostar por una transición ecológica justa, basada en el transporte colectivo y descarbonizado como alternativa real al vehículo privado.

El tren es, además, un instrumento clave de cohesión territorial e igualdad de oportunidades. De su buen funcionamiento dependen la movilidad cotidiana, el acceso al trabajo, a la educación y a los servicios públicos. Cuando el tren falla, Terrassa, como tantas otras ciudades, se resiente directamente. Por ello, el próximo 7 de febrero, entidades de usuarios del transporte público, sindicatos y organizaciones sociales convocan una manifestación de país en Barcelona. Es necesario decir basta y exigir un transporte público de calidad y un servicio ferroviario que funcione con garantías.

En Terrassa no podemos permitirnos quedarnos de brazos cruzados. Necesitamos un proyecto de Rodalies con financiación suficiente que no solo frene el deterioro actual, sino que permita ampliar el servicio y adaptarlo a la realidad urbana del siglo XXI. Más allá de la polémica surgida a raíz de las declaraciones del alcalde —que posteriormente se ha visto que no eran del todo correctas—, la estación de Terrassa Oest es una infraestructura irrenunciable. Es una necesidad histórica para los barrios del oeste y una apuesta clara por una movilidad sostenible y justa en nuestra ciudad.

Queremos trenes seguros, públicos y de proximidad. Porque el futuro no se construye con discursos, sino con inversiones, planificación y servicios pensados para la mayoría social. Por el bien común y por el derecho a moverse con dignidad.

Ivan Martos
Responsable de acción política de Esquerra Unida Terrassa

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa