MónTerrassa
40 años del Casal de la Dona: memoria, lucha y futuro

El Casal de la Dona de Terrassa ha recorrido cuarenta años. Cuarenta años de lucha, obstáculos e incomprensiones, pero también de resistencia y de compromiso colectivo. Un recorrido en el que han pasado cientos de mujeres, con conciencia de clase y con posicionamientos políticos de izquierdas, pero con una idea muy clara de que la defensa de nuestros derechos como mujeres estaba por encima del resto de intereses.

Mirando atrás, podemos afirmar que posiblemente el grupo de mujeres que, en los años setenta, nos reivindicábamos como feministas no éramos del todo conscientes de lo que estábamos iniciando. Sabíamos, eso sí, que no nos gustaba que la sociedad decidiera nuestro destino por el mero hecho de ser mujeres. No teníamos referentes. Nos habían sido negadas, ocultadas, no visibilizadas. Debíamos decidir a partir de lo que intuíamos o de lo que nos ahogaba como personas. Las injusticias y las discriminaciones no siempre eran evidentes por el peso que siglos de patriarcado llevábamos encima.

En aquellos momentos había mucha incomprensión, incluso por parte de los compañeros de lucha sindical y política, que no entendían que la defensa de los derechos de las mujeres estaba estrechamente ligada a la lucha de clase y a la lucha antifranquista. Fueron años muy difíciles, en los que debíamos sostener doble y triple militancia. A pesar de eso, abrimos camino. Y lo hicimos a través de diferentes formas organizativas: la vocalía de mujeres, la Secretaría de la Mujer de CCOO, el grupo de mujeres de Terrassa y, finalmente, el Casal de la Dona, como un espacio propio, estable y colectivo de lucha feminista.

El Casal de la Dona abre sus puertas el 8 de marzo de 1986 con el lema “Mujeres por la Paz”. Desde el primer momento, los objetivos fueron claros: disponer de un espacio de encuentro para hablar de la discriminación que sufríamos, defender nuestros derechos, organizarnos para hacer realidad las reivindicaciones y denunciar todas las injusticias que afectaban a las mujeres, tanto a través de artículos como saliendo a la calle. Estos primeros años, el Casal atendió a muchas mujeres con problemáticas diversas —maltratos, acoso, separaciones, violaciones, situaciones laborales precarias— que venían a buscar asesoramiento y apoyo. Se las acompañaba en la denuncia, al juzgado, a los servicios jurídicos, y se reclamaba la puesta en marcha de una casa de acogida en la ciudad para que mujeres e infantes pudieran estar protegidos en casos de violencia machista.

A partir de la creación de la Concejalía de Promoción de la Mujer, en 1991, el Casal se centró principalmente en las reivindicaciones políticas feministas: la denuncia del patriarcado, el derecho al propio cuerpo, la igualdad salarial real, la lucha contra la violencia machista, las sentencias judiciales injustas y discriminatorias, las visiones androcéntricas tanto públicas como cotidianas, y la defensa de la coeducación como herramienta de prevención de las violencias en escuelas e institutos. También hemos denunciado la situación de las mujeres en muchos países del mundo.

Hemos hecho aportaciones a protocolos de violencia, hemos salido a la calle tantas veces como ha sido necesario para denunciar el aborto, los feminicidios y las violaciones. A todas las mujeres que han tocado a nuestra puerta les hemos dado respuesta y apoyo hasta donde hemos podido. Hemos hecho nuestras las calles en fechas de lucha como el 25N y el 8 de Marzo, reivindicando todo aquello que aún no se ha logrado. Sin embargo, mantenemos un fuerte vínculo con la Red Feminista y con Ca la Dona, y hemos participado en las Jornadas Catalanas y Estatales, en los Foros Sociales y en la Marcha Mundial del 2000 contra la pobreza y la violencia de las mujeres. En el ámbito de la ciudad, el Casal formó parte del Consejo de Entidades de Acción Ciudadana de Terrassa.

En este 40º aniversario, queremos recordar y homenajear a todas las mujeres que nos han acompañado a lo largo de este recorrido. Hoy celebramos que estamos juntas, satisfechas por el trabajo realizado, por las luchas llevadas a cabo y por todo lo que hemos conseguido: leyes contra la violencia machista, contra la homofobia, de igualdad, y haber detenido la anulación de la ley del aborto. Pero somos plenamente conscientes de que, a pesar de los avances, es necesario continuar vigilantes y, al mismo tiempo, mantener la ilusión por seguir creyendo en la utopía. Aquí estamos, plantando cara al patriarcado y al capitalismo.

Como dice el tango: “40 años no es nada, por el lastre que llevamos”.

Mercè Gómez Llobregat
Presidenta del Casal de la Dona de Terrassa

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa