Cinco vecinos de Terrassa han sido liberados de una deuda que sumaba en total más de medio millón de euros. Todos los casos han sido registrados por el despacho de abogados Repara Tu Deuda, que ha logrado que sus clientes se hayan podido acoger a la Ley de la Segunda Oportunidad, y de esta manera han quedado exonerados de abonar la deuda pasiva contraída con diferentes entidades bancarias. El perfil de las personas que han visto resuelto su principal quebradero de cabeza es variado, encontramos desde empresarios que montaron el negocio y no les ha funcionado, a personas que avalaron a familiares y no han podido hacer frente a la carga, a personas en situación de desempleo o con problemas de salud, entre otros.
Eso sí, todo aquel que se acoge a esta legislación, que permite la exoneración de la deuda de particulares, autónomos y emprendedores, siempre debe demostrar previamente que “han actuado de buena fe, que la deuda no supera los 5 millones de euros, y que no han cometido un delito socioeconómico en los últimos diez años”. Recordemos que hay casos en los que no se aplica la Ley, como las deudas por la pensión alimenticia de hijos menores, las derivadas por la comisión de un delito o de una responsabilidad extracontractual, las deudas por infracciones administrativas muy graves o una parte de las deudas con la Seguridad Social y Hacienda Pública (fijado en 10 mil euros).
Cinco perfiles bien diferentes de personas exoneradas de la deuda
Los cinco casos que han tenido lugar en los últimos días son bien diversos. Tenemos un hombre que ha conseguido cancelar una deuda de 167 mil euros. El terrassense sufrió un expediente de regulación de empleo (ERE) y cuando este se extinguió se quedó sin ingresos. Sin trabajo, se vio obligado a solicitar la jubilación anticipada a los 63 años, por la cual tuvo una penalización importante con la jubilación. Paralelamente se divorció y tuvo que solicitar créditos para cubrir los nuevos gastos generados.
El segundo caso es de una mujer exonerada de poco más de 40.500 euros, después de firmar una hipoteca y ver cómo la cuota le subía al doble. Pidió un crédito para cubrir los gastos básicos. Con los ingresos que tenía no podía asumir la cuota y dejó de pagar el préstamo, motivo por el cual la entidad inició un procedimiento de ejecución. El tercer caso es de un hombre que ha quedado liberado de una deuda de 164 mil euros. Pidió un préstamo con la pareja para adquirir una vivienda, y una vez dada la entrada se pidió un segundo con la intención de unificarlo con las cuotas hipotecarias. Pero la entidad no quiso hacerlo. Además, se veía obligado a enviar dinero a su país de origen para mantener a la familia. No pudo asumir los gastos y comenzó a acumular retrasos en las cuotas.
Los dos últimos casos están protagonizados por un hombre que debía 58.500 euros, después de pedir financiación para comprarse un vehículo que, posteriormente, se accidentó. También había pedido un crédito para cubrir los gastos de la fianza y de mudanza de la nueva vivienda. Pero se quedó sin trabajo y la situación de paro se alargó durante meses, no pudiendo asumir el crédito. Y el último, una mujer ha sido liberada de una deuda de 109 mil euros después de que avalara a sus padres para que tuvieran una cuota hipotecaria más adecuada a sus ingresos. Pero el cónyuge se quedó en el paro y el subsidio era mucho inferior a los ingresos que la unidad familiar requería. Por eso, pidieron préstamos y créditos rápidos. Aunque el marido encontró trabajo e incrementó los ingresos, la economía familiar ya sufría por los intereses de demora y el impago de cuotas.

