El pasado miércoles, un grupo de abonadas del Terrassasports nos reunimos con el Síndic de Greuges, señor Mustafa Ben El Fassi, para trasladarle nuestra indignación, no solo por el estado caótico del gimnasio, sino también por la inacción del Ayuntamiento. El espacio es un equipamiento municipal, pero está concesionado a la empresa privada Terrassasports 2001, S.L. Gestionada por la familia Cabello (Inmovalero, Terrassa F.C.,…), esta empresa lleva años sin cumplir con el mantenimiento mínimo que requiere el gimnasio.
Desde máquinas averiadas que no se reparan (calculamos que alcanzan el 70%) hasta paredes y techos de los vestuarios cubiertos de hongos, pasando por pavimentos desgastados y rotos, conductos de ventilación obstruidos de suciedad o saunas y jacuzzis que no funcionan (pueden encontrar todos los detalles en el informe de octubre de 2023 publicado por el Ayuntamiento, páginas 27 a 68). En los últimos meses, también han dejado de funcionar el sistema de control de acceso, la puerta corredera de entrada y sobre todo las calderas, que en octubre nos dejaron sin agua caliente en las duchas y en enero sin agua climatizada en la piscina cubierta. Desde el pasado sábado 17 de enero, el operador ha cerrado esta piscina, dejando sin actividad a cientos de usuarias y cancelando a medio hacer todos los cursos de natación.
Ya hace más de un año que el Ayuntamiento adjudicó la nueva concesión a otra empresa, decisión que el actual operador recurrió judicialmente, paralizando así el traspaso. Este operador, que según el Síndic tiene una deuda con el Ayuntamiento de 4 millones de euros, ha aprovechado todo este año para aumentar la dejadez del gimnasio, y últimamente incluso ha comenzado a llevarse parte del mobiliario de los vestuarios, con nocturnidad y alevosía.
A todo esto, el Ayuntamiento no ha sido capaz de exigir al señor Cabello que cumpla su parte del contrato, que preste el servicio al que se comprometió, que mantenga adecuadamente las instalaciones o que garantice unas condiciones mínimas de seguridad e higiene. Las quejas de las usuarias, ya sea al Servicio de Deportes, a Consumo o al Alcalde, son respondidas con un “somos conscientes de la situación, pero no podemos hacer nada” que denotan la desidia de la administración local.
Agradecemos, por tanto, al Síndic, que haya sido el único en recibirnos, escucharnos y comprometerse a facilitarnos más información. El Terrassasports no es solo un gimnasio; para nosotros es un espacio de salud y de comunidad, un lugar donde se crean vínculos y red social y un valor que la ciudad no puede dejar perder. Así que nos hemos emplazado con el Síndic a un nuevo encuentro, abierto a todas las abonadas y con asesoramiento jurídico, para explorar qué acciones podríamos emprender para defenderlo.
Su Jurado, en nombre del grupo de abonadas del Terrassasports
