«Hay mucho trabajo detrás y ahora ha sido recompensado», exclamó el terrassense Jan Capellades en la celebración del pase a la gran final del Mundial sub21. La selección española, llena de jugadores de Terrassa y Matadepera, ha alcanzado un logro que se le había negado hace dos años, cuando se quedó con la miel en los labios. La victoria en semifinales ante Argentina se vivió con una sensación de euforia indescriptible, casi como si ya tuvieran el oro en el cuello. «Es una sensación impresionante, hacía mucho tiempo que lo deseaba. ¡Estoy muy feliz!», recalcó el joven del Club Egara.
La gran final tendrá lugar este miércoles, día 10 de diciembre, a las ocho de la noche en el Mayor Radhakrishnan Hockey Stadium de Chennai. El rival del combinado estatal será la todopoderosa Alemania, que se deshizo en semifinales de la anfitriona.
Tensión máxima hasta el final
Alta exigencia para los hombres de Oriol Torras que se enfrentaban a la albiceleste en un partido que era a vida o muerte. Y como era de esperar, fueron los pequeños detalles los que terminaron decantando la victoria. El resultado, 2 a 1, denota la máxima igualdad mostrada sobre el césped. Esfuerzo titánico de ambos conjuntos que hasta el minuto 55 no se decidió el ganador. En el equipo titular hasta cuatro jugadores de clubes terrassenses: Jan Capellades (Egara), Guiu Corominas (ATHC), Pere Amat (Egara) y Ton Moran (Egara). Marc Martín (ATHC) y Mario Mena (CDTH), comenzaron el partido desde el banquillo.
El juego arrancó con equilibrio y posesiones alternas. En el minuto 8, el ex del Egara, Bruno Ávila, vio cómo su penalti fue rechazado por el portero, pero con la suerte de que el rebote paró en los pies de Josep Martín (CDTH) que se lo pasó a Mario Mena y envió el balón al fondo de la red. Capellades fue clave en la jugada posterior para evitar el empate de Argentina desde un penalti córner. Ya en el segundo cuarto, los argentinos lograron perforar la portería de los Redsticks gracias a Juan Fernández. Y con este marcador se llegó al descanso.
El tercer cuarto deparó pocas cosas, con solo un par de aproximaciones peligrosas. Fue en los últimos quince minutos cuando la tensión se podía cortar con un cuchillo. Aleix Bozal y Pablo Román llevaron peligro sobre el área rival, pero fue Argentina quien terminó introduciendo el balón en la portería. Por suerte, el árbitro indicó obstrucción previa y anuló el gol. La revisión solicitada por los rivales fue descartada, y con esto se entró en los minutos finales. Un potente disparo de Bruno Ávila aterrizó en el stick de Albert Serrahima que sin pensarlo lo clavó dentro. Argentina pidió el VAR pero la acción se dio por buena y así se llegó al 2 a 1 final, certificando la clasificación de la selección española a la gran final del Mundial.



