¡En Sant Quirze se ha esparcido un rumor extraordinario! Parece que la compañía de teatro de en Pitarra, con el autor al frente, pasará por el pueblo de camino hacia Manresa, donde tienen que representar su último gran éxito. Pitarra es uno de los personajes más famosos de todo el país y su paso por el pueblo, sin duda, es el acontecimiento del año. Por este motivo, todo el mundo corre para mirar de sacar provecho: desde el nuevo alcalde -que apoyará a una arriesgada idea, que lo podría hacer pasar a los annals de la historia-, hasta la hostalera, la maestra del pueblo, el regidor de la oposición o el padre. Todos quieren impresionar el hombre del momento. ¿Saldrá todo bien o tanto de alboroto acabará como el rosario de la aurora?

Este es el atractivo punto de salida de la comedia escrita a cuatro manos por Eloi Falguera y Toni Guillamon «
En este sentido, hay que felicitar a los autores para escribir un sainete que firmaría, si pudiera, el mismo Frederic Soler «Pitarra». Y es que, como el inmortal dramaturgo barcelonés, Falguera y Guillamon consiguen, a través de la sátira y la parodia del mismo género teatral y de los acontecimientos, reales o probables, de la época, dar vida a una comedia de líos que nos da risa de lo lindo y que no deja de ser un magnífico homenaje a un teatro injustamente olvidado que conforma uno de los momentos culminantes de la literatura dramática catalana.
En este sentido, la obra, cuenta con una escenografía tan simple como acertada, que nos hace revivir con fidelidad y originalidad el teatro catalán que triunfó a los escenarios durante buena parte del siglo XIX. No es nada fácil dirigir una comedia con trece actores y actrices a escena obligados a mantener siempre un ritmo endemoniadamente ágil, como requiere la parodia satírica que se interpreta. Se tiene que decir, pero, que el Eloi Helecho, que firma la dirección escénica, se sale de manera brillante, aprovechando el buen hacer de la compañía y situándolos con mestria arriba del escenario sin dar un solo respiro a un público ávido de risa con ganas los líos concatenados que se nos plantean.

Muy buena nota sacan también los y las intérpretes, que combinan juventud y veterania. Todos se salen sin ningún tipo de dificultad de un texto exigente a nivel interpretativo. No nos podemos estar, pero, de destacar un Carles Gutés brillando en el papel de Domènec, el regidor de la oposición que será una piedra en el zapato del alcalde durante toda la obra. Gutés es un clásico de los escenarios a los que ha subido con compañías como la Asociación Artística Acierto, Punto y Seguido Teatro, Qollunaka, o, esta vez con Once al Teatro. El actor domina a la perfección el arte de la comedia y necesita muy poco para llenar el escenario con mestria y buen oficio.
Remarcamos también las interpretaciones de la jovencísima Laura Vila en el papel de Maria, la maestra de la villa que defiende su papel con una discreción de lo más convincente, de Toni Guillamon, que borda el papel de Joan, el pregonero del pueblo; o el simpático contrapunto costumbrista que nos ofrecen la Lidia Laborda en el papel de Julita y de Manel Sabés en el papel de Quirze, que con sus refranes remachan el clavo a muchas de las situaciones planteadas a escena, un auténtico monumento a la sabiduría popular.
Muy buena nota sacan los intérpretes, que combinan juventud y veterania. Todos se salen sin ningún tipo de dificultad de un texto exigente a nivel interpretativo

En definitiva, una obra muy escrita y magníficamente dirigida e interpretada que ha contado con un largo recorrido y que el domingo se despidió de los escenarios después de un año largo de rodar en todo Cataluña con mucho de éxito. El numeroso público que domingo fue a la Sala Crespi disfrutó de un rato de lo más agradable rememorando aquellos años gloriosos del teatro catalán.
Y la próxima semana, doblo propuesta teatral con la hilarante comedia «

