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Con M’esperaràs de Carles Alberola, interpretada por la Associació Casal Corpus Grup de teatre (Barcelona), hemos disfrutado de la última obra presentada a concurso en el 51º Premio Ciutat de Terrassa.

Como cualquier «sitcom», esta tiene como personaje relevante el espacio donde ocurre, en este caso, una sala de estar-comedor despacho con un sofá tan inestable como las relaciones humanas que soporta. El texto de Alberola, ganador del premio de Teatro Ciutat d’Alzira 2013, estructura una historia con un protagonista primo hermano del neurótico Woody Allen, Rubén (Inyaki Galve), que pierde el norte entre deseos e idas y venidas a la cocina, por un buen trozo de carne, figurado o real («solomillo»).

El punto de partida es una cena en casa de este madurito, victimista, inseguro, miedoso y depresivo; organizada por un matrimonio de amigos, Jaume y Raquel, que quieren presentarle a una mujer, para que recupere la vida sentimental tras el golpe de su separación.

«M’esperaràs» de Carles Alberola, interpretada por la Associació Casal Corpus Grup de teatre | Ramon Navarro

Nuestro anfitrión luce como profesor de filología inglesa, torpe en las artes amatorias y con intereses sociales poco mayoritarios (jugar al parchís, leer los clásicos o escuchar música de jazz). En cambio, el personaje de Jaume, se nos vende como el de un triunfador, un seductor empedernido, que conoce muy bien el arte de la palabra y que la utiliza como político; lamentablemente el actor Marc Pineda no lo hace visible. En la misma línea, Raquel (Bet Prades) transmite poca emoción para trasladarnos la figura de la esposa, incluso, cuando recuerda cómo de joven se sentía atraída por Rubén y se le echa encima con afán de hacer volver a la vida el pasado. Sin duda, la fuerza del juego escénico la tiene Rubén. Ahora bien, la dirección debería haber limitado los gritos y algunos excesos, para conseguir hacer brillar al máximo su interpretación.

Entre idas, llamadas y venidas de los personajes, a la manera de grandes referentes cinematográficos como L’apartament de Billy Wilder, se suceden los giros y los enredos: celos, corrupción versus falta de integridad para presentarse a un premio literario, relaciones cruzadas, infidelidades y chistes de cuñado, que harían reír mucho más a la audiencia si las interacciones dialécticas tuvieran contrapuntos dramáticos.

«M’esperaràs» de Carles Alberola, interpretada por la Associació Casal Corpus Grup de teatre | Ramon Navarro

La entrada en escena de la hermana de Raquel, Pilar, que conocemos porque hemos oído hablar de ella ya que ha sido la última amante de Jaume, hace estallar el conflicto final. Nos la imaginábamos como una Lolita rompe corazones y se presenta, en cambio, como una jovencita con rabia contenida.

En cuanto a la escenografía, los objetos son muy importantes, especialmente los libros y las fotos, que permiten nutrir las conversaciones, así como aquellos elementos que Pilar sabe dónde encontrar, porque conoce la casa de sus encuentros sexuales con Jaume (velas, hielera, libros).

El cierre de «M’esperaràs?» es una pregunta que abre la ventana del «lo está soñando», «forma parte de su ficción» o la de «esto está pasando». En un mundo de apariencias sobreviven la ambigüedad humana y los instintos primarios. ¡Gracias por la comedia!

«M’esperaràs» de Carles Alberola, interpretada por la Associació Casal Corpus Grup de teatre | Ramon Navarro

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