Hoy, último día de enero, se celebra la fiesta del fundador de los salesianos: San Juan Bosco. ¿Quién no ha oído hablar de él? Un día como hoy (del año 1888) nos dijo adiós. Necesita poca presentación.
Lo que quizás muchos ignoran es que, asimismo, fue elegido como patrón del mundo del cine. Más de uno se preguntará el motivo, si la primera película data de diez años más tarde. Sin embargo, entretenía a sus jóvenes con teatro, magia y otros entretenimientos.
Desde hace 18 años, me apetece dedicarle un artículo. Guardo un recuerdo fantástico de los 11 años que pasé por las estancias de esta congregación. Tanto es así que no puedo evitarlo. Nunca me lo perdonaría. Me sería bastante fácil y sencillo recurrir a argumentos ya empleados antes. Me siento obligado a construir nuevos esquemas. Por lo tanto, me adentraré en el núcleo profundo de muchos de los pensamientos y sentencias del fundador. Incidiendo –por primera vez– en el «logo», escudo o lema de la orden. Una expresión latina que –en palabras de San Jerónimo– se convierte en una declaración de intenciones sublime: «Da mihi animas, caetera tolle!» (Dadme almas y llevad lo demás). Un cántico con palabras de hace quince siglos y que traduce una historia de hace unos cuatro mil años atrás. El Génesis, primer libro de la Biblia, nos cuenta cómo Abraham liberó a su sobrino Lot de las garras de cuatro militares de Sodoma y Gomorra a los cuales acababa de vencer después de una ardua batalla. En ese preciso momento, le salió al encuentro el máximo dirigente del lugar, que le dijo: “Dame los hombres y todo lo demás te lo quedas”.
Aquí está un estilo y un proyecto educativo enraizados en principios tanto humanísticos como religiosos. En ellos, Don Bosco decía que «hay que trabajar como si no tuviéramos que morir. Y vivir como si tuviéramos que morir cada día«. El trabajo, sin embargo, orientado siempre a hacer el bien en todas partes…
En clave pedagógica, atendiendo de forma preferente a los alumnos más necesitados. Recordando que, «sin confianza y amor no puede haber una buena educación«. Que «el peor enemigo es la pereza. Hay que combatirla sin desfallecer».
Para Don Bosco, «ser buena persona tan solo implica practicar tres retos: alegría, estudio y piedad«.
Una vez establecido este largo conjunto de reflexiones, feliz día de Don Bosco… y POR MUCHOS AÑOS a los salesianos y las Hijas de María Auxiliadora! ¡Viva!

